La comunidad parroquial de Juana Koslay lanzó una emotiva convocatoria para invitar a vecinos, fieles y devotos de la Virgen del Rosario de Fátima a ser parte de un proyecto que busca dejar una huella para las próximas generaciones: la construcción de un nuevo templo parroquial que acompañe el crecimiento de la ciudad.
Con el paso de los años, Juana Koslay experimentó un importante aumento de su población y el actual templo ya no alcanza para recibir a todos quienes participan de las celebraciones y actividades de la parroquia. Por ese motivo, la nueva iglesia será levantada en un predio ubicado junto al edificio actual.
Pero concretar este sueño requiere del compromiso de toda la comunidad. Desde la comisión encargada de la obra explicaron que, por el momento, la principal fuente de financiamiento son los socios cooperadores, quienes con su aporte mensual ayudan a reunir los fondos necesarios para avanzar con la construcción.
Si bien la parroquia organiza rifas de manera periódica, esos recursos están destinados a sostener el funcionamiento cotidiano de las distintas comunidades que dependen de ella, como la sede parroquial de Fátima y las capillas de Las Chacras y San Roque. Es por eso que la obra del nuevo templo necesita de una colaboración específica.
Actualmente ya se logró reunir una parte del dinero que permitió dar los primeros pasos de la construcción. Sin embargo, todavía restan alrededor de 9 millones de pesos para completar esta primera etapa.

Desde la comisión remarcaron que el nuevo templo no es el sueño de un pequeño grupo de personas, sino un proyecto que pertenece a toda la comunidad.
“El templo no lo construye una comisión ni el párroco; lo construimos entre todos”, expresaron desde la comisión que lleva a cabo esta importante y titánica tarea, al tiempo que invitaron no solo a los vecinos de Juana Koslay, sino también a todas aquellas personas que sienten devoción por la Virgen y deseen realizar su aporte.
El avance de la obra dependerá del acompañamiento que reciba esta iniciativa solidaria. Por eso, la invitación está abierta a todos aquellos que quieran convertirse en parte de una construcción que, más allá de sus paredes, busca convertirse en un lugar de encuentro, fe y esperanza para toda la comunidad.













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